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Guía de tratamientos por edades

Actualizado: 21 abr 2023



Las necesidades de la piel no son las mismas a los 20, a los 30, a los 40 o a partir de los 50. No nos sirven las mismas cremas ni necesitamos los mismos tratamientos. ¿Sabes cuáles son las técnicas de Medicina Estética más adecuadas en cada década? Cada persona tiene su propio reloj biológico, pero a grandes rasgos se puede generalizar.


De los 20 a los 30 años: Tratamientos estéticos para el acné y combatir la piel grasa

La piel es joven, aún no manifiesta líneas de expresión y mucho menos flacidez. Tampoco son habituales las manchas, pero sí la piel grasa, el acné y cicatrices, y a veces las ojeras.


Peelings superficiales: Entre los tratamientos estéticos para el acné más efectivos a esta edad está el peeling superficial. Realizado a base de diferentes ácidos (salicílico, glicólico, pirúvico, mandélico, etc.) que renueva las capas superficiales y estimula las profundas, alisando la piel y eliminando las imperfecciones.

El láser también es una buena opción para eliminar las marcas del acné. Suelen necesitarse entre 1 y 3 sesiones, en función de cada caso.


De los 30 a los 40 años: empiezan a aparecer líneas de expresión, piel apagada, manchas y celulitis

A partir de los 30 hay que empezar a cuidarse. De manera general recomiendo hacerse al menos un peeling y dos mesoterapias faciales al año. Conseguiremos borrar imperfecciones y mantener la piel joven y tersa.


Mesoterapia facial: La mesoterapia revitalizante (conocida como “vitaminas”) es un tratamiento médico estético para la cara, cuello y escote con el que se consigue una piel rejuvenecida gracias a la infiltración de vitaminas (A, E, C), minerales y oligoelementos en la dermis. El resultado con factores de crecimiento (PRP) es espectacular.

La técnica consiste en micropinchazos que depositan la fórmula en la piel.

Las sesiones dependen del tipo de piel y de la evolución de cada paciente, pero para notar un efecto evidente recomiendo al menos 2 o 3 al año. Si el cutis está muy deteriorado, será necesaria alguna más.


Ácido hialurónico: La mesoterapia facial con ácido hialurónico es el tratamiento perfecto para el rostro, cuello y escote cuando se trata de hidratar o rellenar las arriguitas que empiezan a aparecer al final de esta década.


Tratamientos para las manchas: Aparecen por diferentes motivos y a distintas edades, pero es en esta década cuando empiezan a aparecer las hiperpigmentaciones. Entre los tratamientos de tipo médico recomiendo: el láser, muy útil para combatir las manchas de diversos tipos así como cicatrices de acné, queloides, arrugas finas y marcadas... Se suele formar una costra localizada que desaparece a los 7 días aproximadamente, y el número de sesiones depende de la lesión en sí. También el peeling médico de profundidad media es una buena opción a la vez que se regenera la piel. A mi personalmente me gusta la mesoterapia con productos despigmentantes, hay varias opciones. La ventaja de estos tratamientos es que se pueden realizar en cualquier época del año sin temor a que el problema empeore con el sol. Para ciertos tipos de manchas es recomendable reforzar el tratamiento con otro oral.


Botox: La infiltración de bótox en el tercio superior consigue difuminar las líneas de expresión de forma muy eficaz y conseguir una mirada más descansada. Es perfecto como procedimiento preventivo. La técnica consiste en la infiltración de la toxina en muy pequeña cantidad, en el músculo que se desea tratar para que se inhiba el movimiento. Una sesión es suficiente (más otra de revisión).


Tratamientos para combatir la Celulitis: es en esta etapa cuando suele aparecer. No es fácil combatirla ni los resultados son definitivos. Hay multitud de tratamientos. Yo recomiendo la mesoterapia corporal con activos anticelulíticos, el Prostrolane inner B para reducir pequeños acúmulos de grasa localizada y la carboxiterapia, así como la presoterapia. En función del tipo de celulitis será más recomendable uno u otro, o será conveniente combinar varios de ellos.


De los 40 a los 50: Arrugas, flacidez, manchas.

Es la década en la que los tratamientos faciales a base de ácido hialurónico y nuestro propio plasma, mantendrán nuestro rostro libre de pequeñas arrugas, con un cutis luminoso y armónico de la forma más natural.

Ácido hialurónico de alta densidad: para reposicionar las facciones y combatir la flacidez a nivel profundo. Ya no basta con hidratar. Además de hidratar, se consigue rellenar arrugas más profundas y devolver el volumen perdido.


Inductores de colágeno: Rellenos dérmicos que además de aportar volumen donde hace falta, inducen la formación de colágeno nuevo. Son sobre todo dos, Radiesse y Ellansé, que son hidroxiapatita cálcica y esferas de policaprolactona respectivamente. Ambos son tratamientos estéticos para la cara capaces de corregir, definir y mejorar el rostro de manera global o por zonas: surcos nasogenianos, pómulos, arrugas peribucales, zonas temporales, etc. Son materiales reabsorbibles y seguros, y se aplican en 1 sesión, sin más efecto secundario que eventuales micro-hematomas o una leve hinchazón. Tienen una duración mínima de un año.

El Botox sigue siendo el aliado para combatir las arrugas y gesto cansado en el tercio superior.


A partir de los 50 años. Flacidez acusada

A partir de esta edad, seguir con los tratamientos anteriores nos ayudará, pero si no es suficiente, hay que recurrir a otros tratamientos específicos así como combinar varios de ellos.


Hilos tensores: Los hilos tensores tienen un auténtico efecto lifting. Eliminan la flacidez y elevan las estructuras faciales: frente, cejas, óvalo facial y cuello. También dan muy buenos resultados corporales.

El tratamiento es rápido y los efectos son inmediatos, aunque con el paso de las semanas se irá formando colágeno y el resultado será más notable. Se crea una red vectorial que soporta a los tejidos. Se pueden combinar con otros tratamientos. Es el momento de acudir a esta técnica, ya sea con hilos monofilamento, espiculados o de cono.


Para hacer un rejuvenecimiento facial completo será necesario combinar diferentes tratamientos de relleno con botox e hilos tensores o inductores de colágeno para poder trabajar todas las estructuras faciales y el cuello.


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